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LA CASA EMBRUJADA DE VALLADOLID


Cuentan que un joven fue testigo de un suceso que ocurrio en la ciudad de valladolid.

“Yo vivía en Valladolid por cuestiones de estudios; esto ocurrió hace como 11 años, estaba en segundo de la Universidad. Me junté con dos amigos que vivían allá y me invitaron a vivir con ellos, pues al principio vivía sólo. Me fui a vivir con ellos, la casa era grande, con tres cuartos y un pasillo largo. Los cuartos están al costado y al final se ubicaba la cocina. Había un pequeño patio y toda la casa esta bardeada sin áreas verdes. La casa se localiza a la salida de Valladolid, en frente de la delegación de Cruz Roja…

“Siempre he sido muy precavido en todas las cosas, sobre todo con los ladrones, y lo primero que hacía era cerrar la puerta de adelante, pues tenía varios candados y pasadores, pero un señor que vivía allá cuando estaba estudiando, me comentó: ‘No le pongas tanto candado porque luego no vas a poder salir corriendo’, pero yo no entendí a qué se refería.

“De hecho, el primer día me dormí en la sala porque había mucho calor en ese tiempo. Ese día no escuché nada extraño; al segundo día escuché que como a las 4 de la mañana alguien empezaba a correr en el techo de esa casa, era época de octubre o noviembre, que es temporada de papalotes, y como a lado de la casa vivían unos chavitos, lo primero que pensé es que eran esos niños y no tenían nada que hacer para levantarse a las 4 de la madrugada a levantar papagayos…

“Al día siguiente, lo mismo, y así estuvo todos los días, a la misma hora, hasta que una vez estábamos en la cocina y como teníamos varias teles, teníamos antena en el techo. Entonces, una noche escuchamos que se cayó la antena, hasta sonó como se aporreó el tubo galvanizado en el techo. Eran como las 2 de la madrugada, pero ya no queríamos salir a ver qué había pasado. Al día siguiente salimos y vimos que la antena estaba bien puesta; entonces, ¿qué se cayó?, ¿qué sonó tan fuerte?

“Después, el señor que me dijo lo de los candados nos contó lo que en realidad estaba ocurriendo: ‘Les voy a contar pero no se vayan a asustar; lo que pasa es que en esta casa asustan, yo he estado viviendo 2 años acá y ya me acostumbré. De repente estoy trabajando y me avientan las cosas, cuando me voy a bañar escucho pasos afuera o me tiran la toalla’.

“Todo esto se empezó a intensificar. Una vez me dormí en la sala y a la misma hora (4 de la mañana) se escuchaba cómo venía alguien desde la cocina; desperté, pero no podía voltear a ver. Eso pasaba casi a diario hasta que una vez me armé de valor y volteé y vi la silueta de una persona mayor.

“Yo viví seis meses allá porque ya no aguanté más y mejor me fui; ahora nadie vive en ese lugar. Después de esto durante los 6 meses que estuve, en el cuarto mes me tenía harto el hecho de estar durmiendo y luego escuchar todo eso. No fue sugestión porque varios fuimos los que escuchamos los ruidos varias veces.

Los muertos
“Después de todo esto cuando me salí de ahí, conocí a un amigo que trabajaba en la Cruz Roja, o sea, enfrente de la casa mencionada, y me dijo que en esa casa habían muerto tres personas, primero una chava de la que abusaron y la mataron, en la cocina; luego, un chavo se suicidó con el primer abanico de la sala y, por último, la dueña del predio, una viejita a la que nadie iba a visitar, fue hasta que sintieron el olor de la descomposición del cadáver que la descubrieron.

“El anterior dueño de la casa vivía en el antiguo camino a Valladolid; de hecho siempre rentaba la casa y creo que nosotros fuimos los que más tardamos ahí, comenta.

Para finalizar la entrevista, Emmanuel menciona: “Siempre paso por allá, pero me trae malos recuerdos
 Relato tomado de la pagina:
Anaysreyesblog.

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